vendredi 12 février 2010

Sinuosa La Noche


Sorda, reptante y oscura, la noche es una pelota que se inflama con el tiempo. Nada hay que la detenga cuando crece para atentar contra el orden y la paz. Serpentea deliciosa como un molusco, llena de morosidad, exacerbada por la intriga y encantada por el vicio. Se mueve de a poco tras la cama, chocando contra las paredes, un poco boba por las latidos del silencio y se mueve, hechizada, perlada por la luna, ansiosa hacia el infinito, hacia el techo, allá donde los sueños son mariposas verdes y las mariposas son eternas porque la noche las lubrica en su vuelo, en su rueda, con el oxígeno latente en sus diminutos pechos y explotan ante la cara de quien las concibe porque no todas fueron hechas para ser vividas más que en el inconsciente, aquí, justo donde la noche apenas alcanza a inmiscuirse como una larva, donde Alicia se saca el vestido y fuma junto a la Oruga para ser lo que no se le permite, maravillosa en el País de las Maravillas, para aflorar como mariposa y ser perra-ama-señora-puta-y-dios-sabe-qué-más porque en el fondo todos son iguales y desean lo mismo, incluso la noche, la noche que se estremece con el canto de los sueños que se van volando por sobre su esfera y trata de alcanzarlos, de seducirlos con sus brazos de princesa, de atarearlos con la posibilidad de ser y de decirle que ella también quiere ser y que ser en ella es serlo del todo porque las posibilidades se reproducen y salen y crecen cuando la noche cae sorda, reptante y oscura, porque es una pelota que se inflama con el tiempo y no hay nada que la detenga cuando crece para atentar contra el orden y la paz.

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