Yo te sigo bajo cada pisada que das.
Soy las nubes que te hunden en la tierra,
El agua que se infiltra por tu ventana,
Y la noche que te embadurna de magia
Cuando no palpita el corazón.
Permíteme poder, aún, seguirte
A través de la bruma y la incertidumbre,
Ser la silla que te descanse,
Nutrirme de tus latidos
Cuando el café se caliente por la mañana
Y ser tu tormento cuando no requieras mi felicidad.
A veces,
Es mejor una piedra en el zapato
Que nada bajo el brazo.
A veces es necesario, muy necesario
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